domingo 15 de agosto de 2010

Esbozo

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Por Alejandra Pizarnik
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-Me parezco a ciertos animales que sólo viven de noche.
-Sólo pido una cosa, y es todo: que mires la claridad, el sol.
-No me faltan ojos para constatar que aquí el sol es el sol, el verde es verde, y cuando esto se pone rojo, es rojo.
-No es necesario comprender tanto. Te amo. ¿Qué otra cosa pude haber hecho sino extraerte de la noche?
-¿Me sacaste de la noche?

Yo tenía un cuchillo y dejé que mi acto continuara en vez de mi lengua. Comprobé qué parecido a un cerdo era ese hombre agónico.

-Exactamente como un cerdo –dije.

Pero él no contestaba nada y me miraba con ojos embrutecidos. Al sol primero y a mí después.

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